Uno no se entrega para ser devuelto.

Uno se da porque el corazón

ya no aguanta el propio peso.


La carne, necesita más carne.

Los huesos, otros huesos.

Las venas, otras arterias.

Las sequías, otras tierras.


Uno se da para borrarse los límites,

para habitar las extrañas pieles

y dejar que su vida,

exista en las otras vidas.


Uno que poco sabe de lo propio,

busca en la gota ajena,

la certeza de su existencia.


Y es así como de tanto darse,

ignorante se abandona la propia tierra,

que tarde y seca regresa,

que tarde y seca te espera.

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