Días que olvidan…

Los días pasan extraños.

Unos detrás de otros,

arrítmicos, vienen, van.

Danzan fuerte entre las doce y las cuatro,

aunque con el tiempo uno deja de escucharlos.

Sus pasos no son los nuestros,

su destino es inexistente, atemporal.

Hoy tropecé con uno y la caída me dejó inconsciente.

Caí de lleno entre el hubiera y el podría.

Lo único que supe al despertar del trance fue que moriría pronto,

quizá en medio centenar de años, quizá menos,

espero que los suficientes para poderme seguir bañando con mi soledad.

Ayer, hoy, mañana,

hay momentos en los que no sé en qué tiempo conjugarme.

El cuerpo incluso parece distar del alma algunas veces.

No pocas.

No siempre.

Uno ve a los niños y ríe,

Ingenuamente cuando confunden el ayer y el mañana, uno corrige.

Aún sabiendo que el ayer sí puede ser el mañana y

que el mañana también puede ser un ayer que nunca acaba.

Los días pasan extraños,

olvidándose unos a otros,

olvidándonos nosotros…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s